lunes, 5 de noviembre de 2018

Escatología de andar por casa, de Bandinnelli.


Me topé con el autor Bandinnelli por Twitter. Andaba yo a lo mío, riéndome de los chistes malos de los culturetas actuales, indignándome por cómo un niñato que no ha terminado la Educación Secundaria Obligatoria tiene más seguidores que yo, con dos libros publicados bajo mi nombre y ese tipo de cosas, cuando me apareció un cartel de un grupo llamado Ad Absurdum que iba a presentar un libro llamado Historia Absurda de España. Me dio por indagar un poco más y los seguí en todas las Redes Sociales -sin ser stalker apenas-. Me gustaba el contenido que publicaban en Twitter, y sin ser un entusiasta de la historia ni muchísimo menos. Casi podría decir que la detesto, pero alguien como yo no puede detestar los andamios de los que se ha construido el mundo, ¿o puedo darme esa licencia poética? Un día descubrí que uno de sus integrantes, Bandinnelli, escribía también por su cuenta y que había publicado un librito de relatos llamado Escatología de andar por casa y del que se decía que era desternillante. Publicado este 2018, a escasos meses de mi Para escribir cuando no estés. Cuando tuve la oportunidad lo pedí y a los tres días lo tenía esperando en casa.

lunes, 29 de octubre de 2018

Ordesa, de Manuel Vilas.

 Llevo 45 minutos delante del ordenador, con la hoja de Word en blanco, intentar encontrar la forma de empezar a hablar de Ordesa, de Manuel Vilas. Y es que este libro tiene tanto que es imposible ponerle un punto de partida. Primero me lo recomendó la persona con la sensibilidad más bonita que conozco y, dos días después, lo hizo mi poetisa favorita. No podría ser casualidad y, por tanto, Ordesa se metió de lleno en mi lista de deseos.

martes, 23 de octubre de 2018

La ventisca que se llevó un andamio.


El ocaso de la semana me pilla aquí,
viendo cómo el cielo se cae tras la ventana,
tecleando palabras que no ayudan a nadie,
trabajando con resaca.
Mientras, mis ojos se fijan en la otra esquina,
donde alguien teclea, como yo,
de tal forma que no puedo dejar de mirarle;
me acuerdo de aquel mensaje.
Mi cuerpo me pide abandonarme a la comodidad,
mi mente vuela hacia aquellos ojos,
¿dónde estás? me pregunto,
la respuesta es que no aquí.
Un relámpago me devuelve tu cara,
una canción tu silencio y el suyo;
sueño que no puedo alcanzar nada,
despierto y puedo levantarme.
Mientras le veo mirar por la ventana,
cómo la ventisca sacude la ciudad,
yo le pienso y te pienso a ti también:
maldito mensaje que cuatro años atrás,
puso inicio a mi final.


miércoles, 17 de octubre de 2018

Lila Pálido.



Precipitaba sus lágrimas la nube,
hecha azul.
Se callaron los amarillos canarios,
volaron a se guarecer.
¿Por qué lloras?
Horas interminables, cambios; cambios.
La incertidumbre duerme conmigo
y se hace ansia.
Dónde voy, qué quiero; dudas, dudas.
Busco sin saber y así no encuentro.
Eres agua, me dices.
Te contesto: soy pregunta.
Veo tus ojos del color del sol;
brillan, brillan.
Acaricias mi mano con las tuyas,
respiro, huelo, escucho, te escruto.
¿Eres respuesta?
Sonríes, me levanto; lila pálido.
Ante la evidencia das paz,
ese es mi veredicto.




jueves, 14 de diciembre de 2017

Hipótesis.

Sí, soy yo. Soy yo quien te mira desde el otro extremo de la oficina, como si nunca hubiera visto otra persona en el mundo, o como si sí que lo hubiera hecho pero tú fueras la primera que realmente veo desde aquella vez. Sí, es exactamente eso, y me das miedo porque mi espalda está encorvada del peso que ya lleva. ¿Qué ocurrirá si te digo “hola”? Quizás ni respondas. ¿Y si respondes con otro “hola”? ¿Qué diré yo entonces? Quizás no sepa que decir.

He inventado mil estratagemas e ideas para intentar acercarme a ti, pero a veces incluso creo que soy yo mismo el que no quiere hacerlo. Porque de querer, ya lo habría hecho, ¿no crees? Eso cree todo el mundo. Yo no. Pienso que si no lo hago es porque tengo miedo. Siempre he tenido miedo, ¿sabes? Y ahora mi principal miedo eres tú, porque puedas ser aquella otra persona que una vez vi en este mundo, porque quizás seas incluso mejor y, si no merecí aquello, ¿cómo voy a merecerte a ti? 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Patria, de Fernando Aramburu.

Llevaba mucho, muchísimo tiempo hincarle el diente a Patria, de Fernando Aramburu, pero hasta hace relativamente poco no pude. Hace un año alguien me dijo que alguien se lo había recomendado, que hablaba de ETA y que creía que era un libro que me iba a gustar mucho. Lo apunté en mi lista de pendientes. Al final conseguí la versión epub, porque desde que vivo en Sofía no considero práctico cargar con kilos de libros cada vez que viajo a casa, y lo preparé, pero ante la extensión que le sabía, lo fui postergando hasta hace relativamente poco tiempo, ¿un mes, quizás?

Es verdad que he tardado en leerlo y es que mis hábitos de lectura están un poco oxidados, teniendo en cuenta que cada día paso 8 horas y media leyendo mensajes y teniendo en cuenta que últimamente me había acostumbrado a novelas cortas, de dos horas de extensión, y que casen con mis próximos proyectos.

lunes, 2 de octubre de 2017

Para escribir cuando no estés.

Para escribir cuando no estés es mi primera antología de relatos, basada en “el arte del olvido, el dolor y la escritura como punto de fuga”, publicada con Editorial Donbuk el día 29 de septiembre de 2017 y que incluye un precioso prólogo escrito por Manuel Espejo Jurado, autor de Sabes que... La tienda de zapatos.

Sinopsis:
«Sabía que algún día te irías mucho antes de que te fueras. No eres alguien más, has sido, eres y serás el todo, la unión de todas las personas que pasaron por mi vida dejando huella en mi alma: mi abuelo, mi amigo búlgaro, mi primo, mi madre… Eres todos ellos y a la vez no eres nadie, porque ya no estás, porque no volverás a estar.
Te escribiré un poema asesino, pelearé con mi conciencia para aprender a predicar mi vulnerabilidad, te mataré en mis escritos, llegará la Navidad, el frío, y no volverás.

Por todo esto este libro te pertenece y es para ti, seas tú o seas otra persona, porque, al final, tanto yo como todos los escritores del mundo, algún día tendremos que aprender no a desenfrenar nuestra pluma y caminar, sino a escribir cuando no estés.»